El Universo Sonoro de la Voz

Rosa Medina Artículos, Canto Libre Transformador

El Universo Sonoro de la Voz y su Utilidad Psicoterapéutica.

Cómo empezó todo

Cuando yo comencé a escuchar mi voz, me encontraba en plena crisis, no sabía bien como expresarla con palabras, sentía como un nudo en la garganta, el pecho encogido y la mente confusa a más no poder. Estaba sola y me puse a hablar sin decir nada concreto, utilizando un alfabeto ininteligible. Después vino espontáneamente la palabra inarticulada y entonada. Le fui añadiendo el sonido y me reconocí cantando extrañas melodías.  Lo más impactante era que sin decir ni cantar concretamente nada, parecía que el nudo se desataba atravesando un abanico de fuertes y directas emociones, que surgían al unísono de aquella melodía extraña…La canción se volvía jadeo, el jadeo se transformaba en risa, cantando la risa explotaba en llanto, que se tramutaba a su vez en un sonido grave, profundo, interno que me acunaba y me dejaba tranquila y en paz.

Estos fueron los orígenes de mi trabajo terapéutico con la voz, o más bien con el sonido.

Posteriormente, lo que en su día descubrí válido en mi persona, comencé tímidamente a aplicarlo en la terapia, observando para mi sorpresa que no sólo era útil por el movimiento de energía que el paciente enseguida apreciaba, ni por la descarga de tensión debida a la contención de emociones no expresadas, sino sobretodo porque parecía que saltaba barreras de resistencia sin que la persona casi se diera cuenta. Por decirlo de otro modo, parecía que se iba directo al grano sin pasar inicialmente por “lo mental” que a veces tanto tiempo nos hace desperdiciar.  Mas tarde, un trabajo de integración venía propuesto con intención de digerir todo aquel entramado de sonidos, cantos, melodías, mantras improvisados… y que a fin de cuentas pertenecía a la voz, la voz interior, el alma en directo.

Desde estas primeras experiencias han pasado ya algunos años. Las aplicaciones han sido diversas, desde ejercicios puntuales realizados en algún que otro grupo de comunicación y crecimiento personal hasta trabajos intensivos de fin de semana con el tema de “la búsqueda de nuestra voz original”, o “escuchando más allá de nuestra voz”.

Qué significa escuchar más allá de nuestra voz.

Escuchar más allá de nuestra voz es adentrarse hacia lo más recóndito de nuestro interior, pasando por la historia personal de todos nuestros sonidos, desde el hoy hasta el ayer. Sonidos que cantan zonas de nuestra vida cargada de tantas experiencias diferentes, con distintas tonalidades e intensidades, timbres y claves. Sonidos que dan voz a esas experiencias, movilizan la energía concentrada en ellas y las transforman.

Tal vez con un  pequeño ejercicio que propondré a continuación podamos entender mejor de qué se trata:

“…Dejemos que aparezca en nuestra consciencia un episodio de nuestra vida…Como recuerdo de nuestra vida a lo mejor le hemos dado una connotación positiva o negativa, es probable que la mente lo haya valorado ya de algún modo. Podemos revisarlo en todos sus detalles… Seguramente podemos sentir todo lo que esa situación nos afectó.  Es probable que ese recuerdo sea ya muy vívido en nuestra experiencia presente, como si estuviera sucediendo de nuevo…Y ahora añadimos un nuevo e insólito elemento: el sonido. Para ello nos preguntamos qué sonido tiene ese episodio de nuestra vida, cómo suena, cómo canta…Podemos imaginarnos un sonido pero cantarlo nos llevará sin duda a una nueva configuración de la experiencia. Es posible que surjan sentimientos o emociones que no sospechábamos siquiera, o tal vez aunque sí lo intuíamos no sabíamos que tuvieran tanta fuerza. El canto de esta situación puede hacer que la descubramos de un modo distinto, que la reencuadremos, puede transformar su punto de mira y que la valoremos  diversamente.”

Cantar una situación o experiencia no es lo mismo que contarla.

Cantar lo que hemos vivido o vivimos en el presente nos conecta con una visión global de la experiencia. Desde un lenguaje abstracto que la mente racional no domina, damos voz a todos y cada uno de los sentimientos, sensaciones o emociones. Y es muy posible que la energía que el canto mueve en nuestro ser cambie también la experiencia interna de esa situación, dándole un valor distinto. Si esa experiencia fuera un episodio doloroso de nuestra vida podríamos decir que el cantarlo nos podría sanar la herida, cuando menos nos daría un bálsamo que nos la haría integrar en nuestra conciencia sin “pus”. Un poeta dijo: “hace oscuro pero canto porque la mañana va a llegar”, cantar lo oscuro, para liberarnos de energías densas, nos permite el  viaje a un mañana más claro y luminoso.

Y sin ir demasiado lejos en la historia, cantar en el cotidiano lo que sentimos, lo que nos pasa, es una de las mejores terapias de puesta a punto, donde sentimientos negativos cantados dejan paso a emociones más sosegadas, o donde sentimientos de euforia o alegría al ser cantados pasan también a convertirse en una corriente interna de bienestar.

Para cantar o expresar con la voz todos esos sonidos no hace falta tener buen oído musical. Porque estamos hablando de sonidos esenciales, puros y genuinos, afinados o disonantes, donde lo que importa es la conexión con lo interno, para que con el canto venga afuera lo que está adentro. Y no sería extraño -como me ha ocurrido alguna vez- que una persona que se autodefine “desentonada” y “que no sabe cantar” acabe cantando sus experiencias de modo conmovedor y hasta artístico, y siempre más afinada. En la persona que no canta hay un miedo a cantar que viene de bloqueos infantiles, mensajes desvalorizantes y un nivel excesivamente elevado de lo que es “cantar bien”. Ese miedo a veces se desbloquea  si yo acepto mi propio canto como el mejor canto posible en este momento para expresar mi interior.

Trabajando en nuestra limpieza interna no cabe duda que los sonidos improvisados además de lavarnos y purificarnos nos pueden transportar a distintos niveles de conciencia, alterando nuestro punto de percepción ordinaria, y ensanchando nuestra capacidad de visión y comprensión.

De hecho escuchar más allá de nuestra voz nos puede conectar también con una parte esencial de nuestro ser donde el sonido que producimos espontáneamente se confunde con los demás sonidos del universo. Donde la voz nuestra que canta pierde los confines del “ego” y se diluye en una vibración cósmica.

Es así que cantar desde nuestras raíces más arcaicas nos hace partícipes de la gran sinfonía de la creación, juntamente con el viento, el fuego, la lluvia, los árboles, los animales, el mar y las piedras…Y nos transporta al origen de todos los sonidos, a la única vibración de la que todo nace, porque dicen que “en un principio era la música”.

Sugerencias prácticas en el trabajo psicoterapéutico con la voz.

El canto improvisado según mi experiencia es una de las mejores herramientas para desbloquear nudos energéticos. Pero en un principio se necesita un proceso de recalentamiento que inicia contactando el sonido de la propia respiración, pasando paulatinamente a emitir sonidos espontáneos de larga duración. De esta manera sonido  y respiración se unen en un todo unificado donde la voz representa la expresión de lo de dentro y lo de fuera al mismo tiempo, siendo el resultado de la energía interna en contacto con la externa que llega a través del elemento aire. Posteriormente se pueden proponer ejercicios de exploración de la voz, probando a articular palabras sin sentido, sonidos extraños, sonidos de animales, balbuceos, sonidos guturales, jadeos, etc…

En este sentido conviene experimentar las diferentes posiciones de la lengua, el paladar, los labios, la mandíbula, la garganta…, lo cual permite obtener miles de sonidos diferentes que pueblan un vastísimo universo sonoro.

Toda esta exploración vocálico-sonora comienza a mover la energía interna, donde el cuerpo se expresa junto con el movimiento y la voz, despertando un sinfin de sensaciones y sentimientos. Es probable que en este punto se puedan dar repentinamente ciertas explosiones catárticas de  emociones más o menos fuertes. En este momento, por tanto, es importante  no abandonar la experiencia como si se hubiera llegado ya al punto crucial. De hecho, este tiempo es muy delicado y al mismo tiempo de gran valor psicoterapéutico pues permite en ocasiones la integración y reequilibrio de las partes dolientes. Por eso conviene que el psicoterapeuta acompañe a su paciente desde su sonido, acercándose con su propia voz y su propio canto,  y probando a reproducir los sonidos o voces que el paciente estaba contactando en su experiencia. En este sentido se requiere un acompañamiento casi chamánico, donde se trabaja con la emoción en bruto, sin saber racionalmente qué está exactamente sucediendo, pero dejándose llevar más que nada por la parte más instintiva de nuestro ser, esa parte sabia que tanto miedo nos da dejar correr a rienda suelta.

Sin embargo es justamente esa parte ligada a la intuición la que realmente puede ayudar a la persona que está trabajándose a recomponer los desgarros del tejido emotivo de su vida.

El terapeuta canta con su paciente, canta su dolor, su rabia, su miedo, o su ternura, porque es algo que él también conoce, y desde ese canto a dos voces, el paciente puede saltar las barreras que le atenazaban e impedían su expresión, y contactar con la emoción en vivo. Puede ser que un canto de rabia se transforme en uno de tonos tristes, o que tal vez después desemboque en una canción de cuna, quién sabe…! …no importa que ese canto tenga un sentido o valor musical, sino que exprese la vivencia real, que sea una unidad sonora de sentimientos, vivencias y expresión.

Seguramente después será importante que exista un momento para la reelaboración de la experiencia, que permita resituar todo lo vivido en el presente.

Perspectiva gestáltica del trabajo con la voz.

El trabajo con la voz puede ser integrado en muchos enfoques psicoterapéuticos, sobretodo aquéllos que se dirigen más específicamente al trabajo con el cuerpo, las emociones y las energías. Siendo la Gestalt un enfoque eminentemente global y al mismo tiempo creativo, considero que puede adoptar fácilmente las sugerencias que aquí proponemos.

Desde mi experiencia personal he observado que es posible trabajar con el aquí y ahora de nuestra voz, desde la escucha activa de nuestro propio sonido. Es igualmente rico realizar “sillas calientes” con palabras inarticuladas, o con sonidos, o con una palabra “amuleto” que tiene un sonido y puede expresar simbólicamente toda una realidad interna sin perderse en “palabrerías superfluas”…

Es aplicable positivamente en los grupos ya que a través del canto improvisado se pueden expresar directamente los sentimientos, permitiendo un encuentro directo y esencial entre las personas. Las experiencias que se pueden proponer son múltiples, desde cantar el propio nombre o cantar al unísono los nombres de todos, a realizar un feed-back de sentimientos cantando. Como hemos mencionado antes, un “dime cómo te sientes cantando” o “expresa al grupo cómo suena lo que estás viviendo” puede ser desconcertante y descolocador, y justo ahí reside su importancia porque contacta con la expresión directa, sin ninguna mediación mental.

Hay algo que suena todavía en el tintero.

Me gustaría terminar estos apuntes dejando una nota que suene en el tintero de cada cual. Y es que habría todavía mucho que decir sobre la meditación con armónicos, el canto de las vocales, el poder de ciertos mantras sonoros, las invocaciones del Dikr,  los sonidos de los chakras, el sonido de cada órgano de nuestro cuerpo, los sonidos que pueden ser proyectados para curar…

Todo esto nos acerca a un paisaje sonoro de aplicabilidad múltiple y de dimensiones incalculables como mágicas, envolventes y eternas son las ondas sonoras del mar cósmico en el que todos nadamos.

– Rosa Medina