Voz, Conciencia y Terapia Gestalt

Rosa Medina Artículos

A la luz de mi experiencia personal puedo decir que la voz es un medio sorprendente para conocerse a s√≠ mismo. ¬†Bastar√≠a entrar en el ejercicio gest√°ltico del ‚ÄúContinuum de atenci√≥n‚ÄĚ desde una modalidad sonora para descubrir que nuestra voz desvela nuestro ser m√°s all√° de las palabras. Desde ah√≠ entiendo este proceso como una especie de ¬ęvipassana¬Ľ sonoro, que pasa por la expresi√≥n espont√°nea de sonidos que tengan que ver con sensaciones o vivencias internas. Poco a poco esta experiencia, cuando se vive desde un contexto meditativo, permite a la mente irse liberando de todo lo superfluo y experimentar el vac√≠o que las pr√°cticas meditativas inducen.

A nivel terapéutico la voz funciona como un canal por donde pasan a modo de cascadas de sonidos todo nuestro mundo interno, desde nuestras peleas y sinsabores, heridas antiguas, a la expresión del ser esencial que anida detrás de nuestras máscaras.

El sonido tiene la facultad de romper, con sus vibraciones circulares Рa modo de masaje interno- cualquier armadura o coraza caracterial. Me he dado cuenta, desde mi experiencia, cómo puede ser curativo poder cantar el mundo emotivo que se esconde detrás de las palabras. Y cuando digo cantar me estoy refiriendo a traducir a sonidos el propio proceso interior, donde esos sonidos pueden tomar formas sonoras diferentes, -quejidos, conatos de voz, alaridos, jadeos, improvisaciones sonoras, canto libre o jerigonzas animalescas-.

Cuando al paciente se le dice ‚Äúpon un sonido a eso que me est√°s contando‚ÄĚ, algo pasa, algo diferente, que va desde lo l√ļdico a un cierto temor por no poder utilizar con seguridad los recursos defensivos habituales. Parece sencillo, casi como si se tratara simplemente de dar expresi√≥n sonora a las heridas, comenzando desde un simple sonido. En realidad se trata de un proceso mucho m√°s complejo de lo que parece.

El¬† proceso terap√©utico sonoro requiere sobretodo un saber estar con¬† ese tipo de lenguaje sonoro en cuanto es un c√≥digo distinto, al cual no estamos acostumbrados. Tampoco el terapeuta puede seguir a su paciente con los recursos habituales, y ah√≠ su bravura consiste en acompa√Īar con el sonido, con su propia intuici√≥n sonora, dej√°ndose fluir con el otro, escuchando la calidad del sonido, el timbre, el volumen, la amplitud…y llegando a entender cu√°ndo un sonido est√° ahog√°ndose y necesita la partera. Porque efectivamente es como un parto: algo que est√° incubando dentro, va tomando forma a veces con sonidos poco claros, imperceptibles… y es acompa√Īando esos sonidos fr√°giles que poco a poco se llega a abrir el canal y se destapa finalmente el verdadero sonido, que puede aparecer como un chorro de voz, un grito desgarrador, un do de pecho incre√≠ble o una melod√≠a esencial. Para m√≠ es siempre una aventura, un descubrimiento inaudito de las partes m√°s rec√≥nditas e √≠ntimas de una persona, y me sobrecoge siempre. Siento un enorme respeto y reverencia ante un ser que se descubre tan profundamente.

Este proceso deja blandito el corazón, es como si el alma se hubiera desnudado después de haberse tapado con muchos ropajes innecesarios. Y puedo decir también, porque así lo he sentido, que un nivel de intimidad tal tiene que ver con algo casi sagrado, que nos conecta con esa parte divina de nuestro ser esencial. Cuando echamos afuera nuestra parte oscura, sombría, la bestia, ese agujero que deja la energía liberada se puede llenar con amor, y ese amor no me resulta de este mundo.

Una vez tambi√©n yo cant√© y di rienda suelta a mi dolor contenido, me liber√© y escuch√© un timbre en mi voz que no me parec√≠a yo. Poco a poco, explor√© sonoramente mis emociones, me familiaric√© con esos sonidos y comenc√© a tejer partituras sanadoras en mi vida. Par√≠ cantos de angustias, de dolor y soledad que se transformaban en dulces melod√≠as. No sab√≠a en ese momento que estaba dando a luz mi propio y genuino modo de trabajar con la Gestalt. Creo que consegu√≠, sin saber, ser fiel a la ense√Īanza de Paco Pe√Īarrubia cuando nos dec√≠a en aquellos a√Īos de formaci√≥n que una cualidad del terapeuta gest√°ltico es utilizar creativamente la propia neurosis como herramienta de trabajo.

Desde entonces han pasado ya casi 30 a√Īos, y siguen cre√°ndose partituras de nuestros retazos de vida.